El duende chismoso

Una noche estrellada, en mi azotea,

una sombra sedosa me tocaba,

un rumor en mi piel se cobijaba,

cual veneno letal que se desea.

Y vi como la vida se pasea

por el dolor de un tiempo que se acaba,

viviendo en una tumba que se caba

al compás del silencio que se crea.

Y lo vi sonreír cuando la aurora

empezó a despuntar por el tejado,

era un duende, quizás una señora.

Solo sé que miré para otro lado,

presentí que mi vida en una hora

se quedaba prendida del pasado.

María del Mar Ponce López

Reservados todos los derechos de autor

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18 comentarios en “El duende chismoso”

    1. señora, porque el sentimiento o pensamiento no tiene sexo. Mi pasado como un fantasma. El duende o la señora es el pasado en una hora que subí a la azotea. En fin se me hace complicado explicar el sentido de un poema, pero por ti ya saber que no tengo inconveniente, y te agradezco que me lo preguntes, eso quiere decir que me lees. Besos a tu corazón.

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