Entre pitos y flautas (capítulo II)

La boda fue de lujo y esperada

Anastasia ya estaba en su aposento,

el duende Cojonin estaba hambriento

de pasión y lujuria por su amada.

pero la joven no se imaginaba

que lo de cojonin solo era cuento,

los duendes son pequeños elementos,

ni gigantes ni cosas alargadas,

ni placeres de verde sentimiento.

La verdad es que el duende cojonin

era fruto perfecto de la magia

de su madre, la duende doña engracia,

 que también era bruja por desgracia.

Inventó una poción seca de esparto

con estractos de moscas cojoneras,

le añadió un pegote de su barro,

en fin de caca pura de hechicera

y todo lo mezcló en un gran tarro.

la poción milagrosa conseguía

que cojonin creciera solo un día.

Cuando llegó la noche de la boda

Anastasia lloraba triste y sola,

pues su amado no estaba en esa cama

para apagar el fuego de su llama.

– Cojonin, ¿Dónde estás, amado mío?

¡Oh duende de placeres encantado!

necesito beber de tu… legado

hasta calmar las aguas de mi río.

Y Anastasia miraba en los rincones

de su lecho de amor abandonado

la almohada se movió, ¿eran ratones?

-Cojonin, por favor yo te lo ruego,

me dan miedo estos bichos asquerosos,

estoy paralizada y asustada,

del miedo ya he manchado hasta mi braga.

Mi dulce duende, ven con tu señora,

necesito tu amor que se demora.

Sin pensarlo dos veces Anastasia

la lámpara cogió de la mesilla

y golpeó al ratón con arte y gracia.

-¡Maldito desgraciado de la noche, 

morirás en mis manos de señora!

Entonces escucho la voz pequeña

de un muñeco pequeño de la feria.

-Anastasia soy yo, tu maridito

lo que pasa que estoy en pequeñito,

y me vas a matar con esos golpes,

y voy a ensordecer con tantos gritos.

Anastasia quedó tan desarmada,

cual Quijote sin lanza ni caballo,

esto era una burla con engaño,

Cojonin era un pobre malnacido

un hombre que le entraba en el… ombligo.

– Ya lo sé, dulce esposa bien amada

he intentado llegar hasta tu altura,

pero no pudo ser tal aventura

pues mi señora madre tiene el tarro

de la poción que me hace grande y largo,

ya sabes, largo, larga… la montura.

Y soy así, ya ves tan diminuto

pisado muchas veces cual esputo.

Anastasia buscó por los cajones

una lupa de aumento indefinido

para ver a su enano y feo marido.

-Esto sí que me toca los… bemoles

me he casado con mini garbancito

solamente que él era más bonito.
Continuara…
María del Mar Ponce López

Reservados todos los derechos de autor.

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