La dama (capítulo V)

Feliz se quedó la dama

en lo inmenso de su cama

pensando que su marido

era malo y envidioso

¿ engañarla?, ¡Por favor!

a una mujer como ella

tan rica como un jamon

y aspecto de gran doncella.

-Ezequiel es un ingrato

no merece mis primores.

¡Ay, don Luís de mis amores!

¿cuando podremos amarnos

con pasiones sin medida?

¡Ay señor, cuanto lo extraño!.

Así se durmió Melisa

con el nombre de su amante

y una agradable sonrisa.

Don Luís era juez de paz

de una población cercana,

lo conoció por su hermana

una amiga de la infancia,

y con esmero y constancia

y un poco de coqueteo

comenzaron sus encuentros

con lujuriosos meneos.

Melisa soñó esa noche

con su querido don Luis

casado y con cuatro hijos

eso si eran canijos,

tanto como su señora

doña Martina de Mora,

mujer noble con dinero,

por intereses tan solo,

el juez pretendió a la moza

solterona baja y coja,

antes le hizo una barriga

para llegar a la cima

del juzgado y la cartera

del suegro Tomás de Mora,

así se volvió señora

esa mujer usurera,

Insípida y zalamera.

Cuando se enteró Tomás

de la preñez de su hija

obligó a Luis a casarse

con esa pobre canija.

En la boda de su amiga

hermana del juez se vieron

y presto se enamoraron,

don Luis se quitó el sombrero

y Melisa el abanico

tiró al suelo con destreza

el juez era un caballero 

y con enorme salero

el abanico le daba,

Le preguntó si bailaba

y bailó con su plumero.

Tuvieron mucho cuidado

para no ser descubiertos

y buscaban los desiertos

campos secos y apartados,

pero se notaban mucho

las ausencias vespertinas,

se enteraron las gallinas

Los conejos y los cerdos

se extendieron por los pueblos

sus misteriosas salidas.

Nadie pudo imaginar

que Melisa y Luis jugaban

al amor en otra cama

fuera de la conyugal, 

Martina sí presintió

que su Luis tenía aventuras

mas jamás imaginó

que la amante era Melisa,

lo de Ezequiel fue de risa

se pensó que don Rogelio

un anciano sonriente

al que estimaba la gente

era amante de Melisa,

porque lo vio sin camisa

una tarde de febrero

hablando con su señora

que le preguntó la hora

mientras regaba el romero.

-Pobrecito don Rogelio-

pensaba en alto la dama-

sin comer de la manzana

ahora está en el cementerio.

La noche se hizo muy larga,

eterna para Ezequiel

entrando en su dormitorio

vio a la dama cual demonio.

Malvada mujer maldita

Ay si un rayo la partiera!,

ella durmiendo en mi cama

como si fuera una dama

siendo solo una cualquiera.

En ese mismo momento

Melisa se despertaba.

-¿Fue muy cómoda tu cama?

¿Te dormiste con la cabra

o quizá con el caballo?.

-jajaja, en la taberna

me cogí la habitación

esa que me gusta tanto

jajaja es un encanto

ya que soy un gran cornudo

hoy dormí con el cabrón.

¿Te parece bien, amor?
Continuará…
María del Mar Ponce López

Reservados todos los derechos de autor

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13 comentarios en “La dama (capítulo V)”

      1. Esa idea de perparar un libro con algunos versos es estupenda. Lo que no sé es si será conveniente, o no, publicarlos antes en el blog. Habrá algunos expertos que nos lo puedan aclarar. Un beso.

        Le gusta a 1 persona

      2. Es llegar hasta aquí y después seguir el libro y publicarlo, no creo que hubiera ningún problema, ya que lo.primero esto es un pequeño avance, pero esque tengo ya uno a punto de caramelo, y primero será ese si Dios quiere, porque se me ha fastidiado un pelín, bastante el word de mi ordenador, teniendo en cuenta que era ayer jueves santo es normal, se me rompió hasta una puerta, tengo el gafe en jueves santo. Besos a tu alma.

        Le gusta a 1 persona

  1. ¡Madre mía! ¡Qué culebrón! Y qué delicia algunos de los versos, con unas comparaciones hilarantes y un estudio sobre los personajes y sus andanzas hechos con unas pinceladas que los ridiculizan pero sin dejarlos por los suelos 😀 😀 😀

    Le gusta a 2 personas

  2. Y Ezequiel con el cabrón
    pasó esa primera noche,
    sabiendo que su Melisa
    dormiría a pierna suelta,
    aunque fuera solo en sueños,
    en brazos de otro señor.

    Jeje, Mª del Mar, seguimos con la historia de la dama, que no es tan dama y del cornudo Ezequiel que al final comparte cama con un cabrón como él…
    Un beso.

    Le gusta a 2 personas

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