Ella era…

Ella era un canto,

una alondra, una estrella, una caricia,

era vida y ternura, era silencio,

era de viento,

de lluvia que se mete en las entrañas,

de espumas sin los mares, de sirenas

con el alma tan blanca…
Ella era tiempo,

estaba en los arbustos donde sueñan las hadas,

sigilosa quimera con corona de plata,

tan grande y tan pequeña como el oculto miedo

y vestida de nácar.
Ella, sonaba dulce

su corazón cantaba junto al mio

antes de ser de carne,

antes de ser de piel y tener cuerpo,

ella dejó un suspiro

 y no, no me lo creo,

que transite sin ella por mis venas la sangre,

que el reloj no se pare

y que sin ella canten los pájaros en vuelo.

Y no, no me lo creo 

que siga sin el suyo mi corazón latiendo.
María del Mar Ponce López

Reservados derechos de autor

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