Cuando el amor nos hiere (madrigales)

Casi toda una vida

amando como flor a los jardines

y se volvieron cardos los jazmines.

Me quedé sin historia,

me arranqué de la tierra envenenada.

Sin olor y en la nada

no pude retener en mi memoria

el sabor de la gloria

y me sentí perdida,

desolada y por siempre malherida.
Era blanco mi sino

pues me casé con claras vestiduras

por la iglesia, delante de dos curas

y después los insultos y las penas

rompieron las cadenas.

Los momentos amados

se perdieron, quedaron olvidados

y cambié de camino

jugando con el tiempo, sin destino.
El arrepentimiento

será pura canción de mi infinito,

le entregué el corazón a un ser maldito.

El alma se murió, todo se muere

cuando el amor nos hiere,

pues sin querer se pierde la sonrisa

y, viviendo de prisa,

me quedé sin aliento

intentando alcanzar el firmamento.
María del Mar Ponce López

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